Hace hartos años que no escribo en un blog, es más ni sé si aún alguien lee estos sitios. Hay tantas comunidades en la actualidad, y seamos honestos a la gente en general le da flojera leer más de 140 caracteres.
Pero focalicémonos, me presento me dicen Pulpín o Chelín los amigos cercanos, pero mi pareja de hace más de 2 años me dice Guachalomo, lo cual no me molesta ya que de un pulpito pase a ser un vacuno. jejeje.
Tengo 34 años, con trabajo estable y vivía sola hasta el 2011, mientras mi pierno sólo tiene 30 años, también es autosustentable y a mediados de abril del 2011 tomó sus pertenencias, después de un viaje al norte y se instaló en mi hogar. Y agradezco que fuera así, bien rápido y práctico. Me dijo "sácame una copia de tus llaves" a lo que conteste "tú sabes que esto no es la pensión Soto", agregue "si te doy mis llaves tú sabes que significa eso", y él responde, "lo sé, pasado mañana me vengo a vivir contigo".
Y fue así de simple que me puse a convivir por primera vez, no lo había hecho antes ya que siempre me dio pavor, y por eso lo evite en más de una ocasión.
Bueno después de varios meses de convivencia llegó el momento, ese momento en que toda mujer se pone a llorar de la emoción (por más practica y poco sensible que uno sea) y en el pueblo de Macchupicchu (sí, allá en Perú), me dice date vuelta, cierra los ojos y se intenta inclinar y agrega con voz temblorosa "¿Quieres casarte conmigo?" y uno abre las medias pepas, ya que no puedes creerlo, -aunque sí uno lo intuye tiempo antes de que puedes envejecer con la misma persona, y que el otro desea también lo mismo- luego de esa inyección de adrenalina, piensas en todas las historias románticas y todos los relatos de todas tus amigas y que todos dicen es imposible no llorar, y piensas yo soy una mujer moderna no voy a llorar, pero justo miras la cara de tu amado y ves el anillo por primera vez y no puedes controlar tus lagrimales y comienzas a llorar de emoción con gorgorito incluido, debo añadir en mi caso que aletee y salto el anillo, pero en un acto de virilidad y territorialidad de mi guachito agarra el anillo en el aire y me lo coloca en el anular. Y me dice yo hace más de tres meses que pensé pedirte matrimonio, y espere a nuestro segundo aniversario de que pololeo, regalarte esto, ya que me imagino contigo toda la vida. No puedo evitar sonreír cada vez que recuerdo ese instante de los dos, solos llorando de pura emoción.
Y sí, en nuestra practicidad celebramos aniversario de pololeo con la fecha de compromiso.
A partir de ese día y la distancia de Chile comenzó esta extraña aventura que se llama preparar la boda, luchar contra el concepto tiempo y muchas otras cosas que uno nunca ve en las películas románticas, ni el H&H y su parrilla de programas basados en bodas.
Bueno cuales son las expectativas de escribir este blog, primero contarles a otras futuras novias que piedras se encuentran en el camino, y además bajar mi estrés previo al matrimonio, que creo es lo más importante, porque es cierto uno se pone bien monotemática y se raya un poquito con el tema, y cuando uno no quiere hablar del tema, porque sabe que la vida funciona en mas aspectos, siempre te preguntan tus amigos ¿y cómo van los preparativos de la boda? y vuelta a contar todos los avances.
¡Espero lo disfruten!
Pd: Este fue mi anillo de compromiso, mi guachito busco un modelo diferente ya que no soy muy normalita